Una cuestión cultural

Siguiendo con mi relato sobre la visita parlamentaria a China, quiero referirme a algunos aspectos culturales que llamaron mi atención. Las diferencias entre ese pueblo y los chilenos se notan en la forma de relacionarse, llena de solemnidades por parte de ellos y de espontaneidades por nuestra parte. China tiene mucho que mostrarnos a nosotros, en cuanto a su arquitectura y su historia; pero además son profundos en su forma de ser, en su capacidad de introspección. Chile, en cambio, es un país muy nuevo...

Los chinos son personas muy metódicas en sus programas y no es llegar y salirse de los programas que tienen contemplados. Para ellos el jefe de la delegación es la persona más importante, tiene un trato especial, como por ejemplo, el ser transportado en un auto con los correspondientes guardias que lo custodian, mientras el resto de los parlamentarios de la comitiva van en un mini bus. Ellos hacen la diferencia.

Nosotros por nuestra cuenta, sabiendo que son así, nos fuimos dos días antes para hacer turismo y algunas compras en la ciudad de Beijing. Fuimos a estos comercios donde las cosas son tremendamente baratas, pero así como son baratas hay muchas que no son muy autenticas que digamos. Llamaron mi atención las corbatas de seda, son muy bonitas.

Pero creo que siempre China ha cautivado mucho no sólo por lo que significa como potencial turístico y económico, sino también por su cultura tan distinta a la nuestra, que nos produce fascinación. Es una cultura milenaria, por lo que tenemos mucho que aprender de ella.
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