Iron Chef

Tuve un deja vu ayer. Hacía zapping, un sábado en la tarde, cuando paso por el canal Sony. Rostros japoneses dominaban la pantalla, y una voz en off contaba una extraña historia sobre chefs, desafíos y honor... No lo sabía entonces, pero lo que estaba comenzando a ver era "Iron Chef", un show de televisión japonés, en su versión doblada al inglés, y que aparentemente fue tan exitoso en Estados Unidos que tenemos la oportunidad de verlo nosotros también por el cable.

Si alguien quiere formarse una vaga idea de cómo es un programa de concursos típico en Japón, tiene que ver Iron Chef. Es extraordinario, con muchos  elementos típicos que aprendí a disfrutar, y ahora a extrañar, de la televisión japonesa: un animador sobreactuado, encuadres cerrados que dan intensidad a momentos completamente intrascendentes del show, y por supuesto, el tema de la comida, recurrente en la televisión japonesa. Y como es costumbre en los buenos concursos japoneses, esa mezcla improbable de ingredientes televisivos, en este caso, un desafío culinario relatado como si fuera un encuentro de fútbol. Fantástico. Repeticiones en cámara lenta del momento en que el chef desafiante pone el wasabi en una jarra de sake; cámaras que siguen cada movimiento de las manos de los chefs; voces en off que relatan, mientras vemos a un chef, lo que está haciendo el otro, para que no nos perdamos detalles... todo con una intensidad de final de campeonato del mundo que es completamente bizarra y, por eso, extrañamente hilarante.

Desgraciadamente, no pude terminar de verlo porque otras responsabilidades me llamaban, así que no supe quién ganó este desafío particular. Pero sentí el calorcillo ese que se siente cuando uno está en un lugar familiar, reviviendo lindos recuerdos, un momento completamente inesperado como ver este tipo de televisión japonesa en Chile. Ya tengo otra cosa que hacer cada sábado.

Hola Víctor! te tengo una buenísima noticia, yo también vi el programa el sábado, y sé quién resultó ganador.... Iron Chef Masaharu Morimoto mantuvo su invicta victoria, contra los desafiantes de la tradicional "facción Ohta".

También me topé con el programa haciendo zaping en una aburrida tarde de sábado y me quedé más que pegada, es que la televisión nipona es fascinante.

Y lo que a mi más me encantó fue encontrarme con esas cosas que se llevan todo mi respeto de la cultura japonesa: el jurado estaba compuesto por una renombrada intelectual, una famosa y joven actriz, creo que el otro era un político, y no estoy segura si entre los cinco jurados había uno sólo que fuera chef.

Y todas las opiniones eran igual de respetadas, escuchadas y analizadas.

Esto explica mucho de cómo en Japón las cosas no están separadas por áreas y cómo el arte es algo increíblemente amplio, que tiene que ver con la cocina, con la intelectualidad, e incluso con la política (bueno de este último punto no estoy segura), pero claramente las cosas no son como acá, en donde nos dedicamos y esmeramos en diseccionar y clasificar por áreas a los seres humanos y sus pensamientos.

Y al otro día me topé con otro programa excelente: Anthony  Bourdain de paseo por Japón acompañado de Morimoto.

 

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