Cómo disfrutar del Haiku

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En un anterior artículo explicamos la naturaleza de un haikú, y sus componentes visuales y musicales (ver aquí); ahora queremos explicar el cómo se disfruta de esta forma poética. Tomemos como ejemplo el siguiente, titulado Nuestro calor...:

Hace frío. Ven.

Nuestro lecho

aún conserva su calor...

Pueden recitarlo, lentamente, cadenciosamente, y extractarán su belleza musical. Pese a estar escrito en español, sonará con la cadencia de la música japonesa, lenta, suave, incitadora de los sentidos.

Pero también puede extractar su circunstancia. El Haikú es un mensaje, un llamado, una reflexión. El ejemplo nos habla de amantes que han gozado de su amor en el lecho hasta el momento en que uno debe retirarse y se encara con el clima frío de su entorno. En ese momento, su pareja lo llama y le recuerda la tibieza del lecho y de los abrazos vividos momentos antes. Le recuerda que "aún" están esas sensaciones impresas entre las sábanas. Le hace notar que el calor del amor es mejor que el frío del ambiente. El mismo ambiente puede referirse no al climático sino al vivencial: la soledad en que vive cuando no está en los brazos que le dan calor y placer.

Como ven, el Haikú es toda una historia, contada en una estructura simple de 17 sílabas y 3 versos. Con la adecuada motivación, pueden estar horas elucubrando acerca de lo que describe. Ese es el disfrute del Haikú.

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