I-ching en un Templo Católico

Últimamente estoy investigando sobre las vinculaciones Taoismo- Catolicismo, y concretamente sus vestigios en la Basílica del Pilar. En el proceso de este estudio he ido advirtiendo unas características en la arquitectura del templo, ornamentación e iconografía que lo engarzan con lo que se podría llamar "cosmologia perennis". Concretando y analizando sintéticamente el simbolismo arquitectónico e iconográfico del Templo del Pilar de Zaragoza, debo decir que en él he descubierto los únicos vestigios de simbolismo taoísta en un templo occidental, símbolos de índole cosmológica y alquímica China, (no solamente) así como una estructuración general del mismo del mismo tipo.

Conforme a la fecha de construcción, siglo XVll, coincide con la presencia de la Compañía de Jesús en China, los intercambios culturales y los intentos de traducción de los conceptos metafísicos, religiosos, filosóficos, por el personaje más representativo que fue Mateo Ricci.

Sostengo la hipótesis de la influencia de esta Orden, y particularmente del P. Jacobo Kressa (Cresa), catedrático de matemáticas del Colegio

Imperial de Madrid, que a instancias del Conde de Perelada, en 1696, ejerce la peritación de las obras de construcción debido a ciertos errores en la cimentación y alineación de la planta. Este Padre Jesuita recibió gran influencia intelectual del monje cisterciense Juan Caramuel, estudiante a su vez del mismo Colegio Imperial de Madrid, y que es el primer matemático que describe el sistema de numeración binario, treinta años antes que lo hiciera Leibniz, aunque fuera este el que más lo divulgara y extendiera.

Este matemático, el más prestigioso de su época en España, es posible que influyera en la ejecución de estos signos, en clave matemática, que avalan maravillosamente la vocación católica de la Virgen del Pilar, que como su nombre indica, aúna los conceptos de eje, centro, sostén y polo del universo, y así mismo la de constructora de puentes, que como Reina Universal le corresponde.

Estos signos fueron difundidos en Europa, gracias a la correspondencia establecida con el Colegio Romano y con Leibniz por el P. Bouvet, Jesuita astrónomo y matemático, fue uno de los seis misioneros que envió a China Luis XVI. El emperador chino lo distinguió con su amistad, hasta el punto de permitirle levantar una iglesia en el recinto de su palacio. En el año1697 retornó a Francia con 49 volúmenes que el emperador Kang-Hi, le había entregado. Este misionero realizó el primer diccionario franco-chino,estudió sobre medicina, religión, costumbres y sobre todo matemáticas, y es digno de mención su relación con Leibniz, (filosofo que tradujo al latín la obra de Basilio Valentin), al que informó del sistema de numeración binario que estaba implícito en los koua, y este le tradujo al latin su "Portrait Historique de l'empereur Kang-Hi."

Recordemos la atribución hecha a este filósofo de la invención del sistema de númeración binario, aunque como hemos visto fuera Caramuel el que primero lo describiera. Este sistema de cifrado numérico está ya implícito en los sesenta y cuatro hexagramas del I - Ching, y por tanto debemos a China, Caramuel, Leibniz y la misión Jesuítica la utilización actual del lenguaje digital.

Un hexagrama llamado Wei-chi lo podemos ver sesenta y cuatro veces repetido en las paredes de los prismas octogonales que apoyan las ocho cupulillas que cubren la Basílica. Por lo tanto tenemos que la Basílica del Pilar es el primer y único templo con epigrafía digital, base del lenguaje informático.

En la tradición Taoísta este hexagrama representa la unión del Cielo y la Tierra, el espíritu y la materia, lo creativo y lo suscitativo, el azufre y el plomo, el Sol y la Luna, el fuego y el agua, en fin la unión del Trigrama Li y del Trigrama K'an, que en la alquimia taoísta, son los dos ingredientes con los que se prepara el Elixir, y ello producirá en la interioridad del practicante la formación del embrión sagrado.

El proceso lo representan con el descendimiento de la línea discontinua (yin) de Li "cristalización del espiritu", y el ascenso de la línea continua (yang) de K'an, "sublimación de la simiente y de la energía".

En el templo se advierten otros símbolos que apoyan esta visión iconológica, sobre todo su estructura geométrica. Entre las puertas de la Santa Capilla hay una que iconográficamente se refleja la búsqueda de un reino de leyenda como quizás la del Reino del Preste Juan, leyenda que movió a la Orden de Cristo, heredera de la Orden del Temple, a la aventura marítima de Enrique el Navegante, con el consiguiente descubrimiento de Etiopia, India y China, y que empujó a los reyes católicos, a enviar a Cristóbal Colon a la misma empresa pero por occidente. Recordemos que San Francisco de Javier murió en las puertas de China en la isla de Shangchuan homófona de este Reino y así mismo la capacidad evocativa que pudo tener el documento del Padre Simón de Acuña, procurador, traduciendo la estela nestoriana de la villa de Chouche de Jaosus.

Me limitaré a señalar que la leyenda en cuestión se relaciona con la fuente eterna de las aventuras humanas: la búsqueda de la inmortalidad y de la eterna juventud. Justamente desde este punto de vista ha sido utilizada la leyenda de las islas habitadas por "inmortales" y "bienaventurados" por parte de los alquimistas y equiparada a la alquimia. Es curioso de anotar que los hombres de Iberia, buscando las Indias y Catay, se topen con un pueblo que de origen y tradición es homofónicamente similar como Siberia.

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