Mientras hay una verdadera fiebre por las becas para irse a Australia, gracias al convenio firmado entre nuestros gobierno, hay un aspecto en dicho tratado que no puede pasar inadvertido: la beca no obliga el regreso a Chile al estudiante seleccionado. Esto no es algo común en este tipo de ayudas, pero si se analiza el contexto en que se estableció este acuerdo de cooperación no es nada extraño. Veamos por qué.
Al día siguiente de la firma de este convenio de becas, se formalizó otro acuerdo, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile Australia, donde el sector servicio e inversiones son los principales beneficiados, antes que los bienes como es la costumbre.
Lo normal es que se reduzcan los aranceles aduaneros, cosa que pasará, pero otras áreas económicas no son tan beneficiados o quedan esperando para una segunda parte de las negociaciones, en cambio aquí ya se incluyeron todas las áreas.
Lo que pasa aquí es que Australia no busca tanto vendernos o comprarnos nuestros productos, pues en muchos de estos competimos, como en la minería, el vino y los alimentos, sino que pretende que más de sus empresas se instalen en Chile. En ese contexto, las becas no hacen sino invitar a futuros trabajadores chilenos a sus tierras, justamente en sectores técnicos o de alta capacitación intelectual como son los de post-grado, que es lo que más necesitan los australianos.
En esta isla del Pacífico quiere establecer más nexos de inversiones y servicios antes que comercio propiamente tal, es por eso que necesitan otro tipo de relación, en donde la generación de conocimiento es necesaria, siendo clave el capital humano.
Los actuales TLC van más allá que el comercio, ahora abren puertas para la cooperación y el intercambio de conocimiento. Ahora lo que falta es que lleguen profesionales y profesores australianos a Chile para enseñarnos sus habilidades y el inglés.
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Qué interesante, Enrique. No lo había visto con ese prisma.