¿Cuáles son los intereses comunes que puedan tener el gigante asiático y los países en Latinoamérica?. Pues considerando que los gobiernos no tienen amigos, sino intereses comunes que varían con el tiempo, aquellos que se relacionaban con las potencias europeas o bien con Estados Unidos, pueden ahora mirar a China con preocupación, ansiedad e interés, indudable y principalmente de índole comercial.
Imagínense las tremendas y vitales necesidades de alimentación y energía que genera dicha nación, con una población aproximada de 1.300 millones de personas, es decir, 20% de la población mundial. Pablo Bustelo, analista del español Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, señaló en un estudio denominado “China y la geopolítica del petróleo en Asia-Pacífico” que: “El fuerte crecimiento económico de China en los últimos años se ha manifestado en una expansión muy considerable de su consumo de petróleo. Por ejemplo, la demanda de petróleo se ha duplicado entre 1995 y 2005, cuando ha alcanzado 6,8 millones de barriles al día (mbd). China consume más petróleo que Japón desde 2003, año en el que se convirtió en el segundo consumidor mundial. En 2004 China consumió 6,6 mbd, una cantidad equivalente todavía a una tercera parte del consumo de EEUU (20,5 mbd), pero con un crecimiento del 16% con respecto al año anterior (cinco veces más que la tasa correspondiente al conjunto del mundo).
Continúa explicando Bustelo que: “Las previsiones para los próximos decenios coinciden todas en estimar un fuerte crecimiento de la demanda y, sobre todo, de las importaciones de petróleo. El consumo podría alcanzar 12 mbd en 2020 y 16 mbd en 2030, mientras que las importaciones podrían aumentar incluso más rápido, hasta llegar a 7 mbd en 2020 y a 11 mbd en 2030. En suma, con arreglo a la inmensa mayoría de los análisis prospectivos, China podría duplicar con creces su consumo de crudo y triplicar sus importaciones de petróleo en el próximo cuarto de siglo. El crecimiento anual medio del consumo de petróleo en China podría rondar el 4,5% en los próximos dos decenios, duplicando con creces la tasa del conjunto del mundo y cuadruplicando sobradamente la de los países occidentales desarrollados.
Desde la perspectiva de EEUU, la política energética de China plantea diversos retos a Washington (económico, medioambiental y geoestratégico): “en primer lugar, el impacto a largo plazo de China en la oferta mundial de energía debe ser analizado cuidadosamente, junto con la cuestión de si el enfoque actual de China sobre la seguridad energética es compatible con las estrategias energéticas a largo plazo de EEUU y de otros países importadores. En segundo término, la fuerte dependencia china del carbón como fuente de energía plantea un desafío enorme tanto a China como al mundo, puesto que mucho de ese consumo es de carbón no lavado y ha generado un fuerte aumento de la contaminación del aire y de las emisiones de gases de invernadero. Por último, con miras a proteger su seguridad energética, China ha llegado a acuerdos sobre energía con varios países preocupantes, entre los que se cuentan Irán y Sudán. Esos acuerdos son inquietantes, especialmente en la medida en que pueden provocar un acercamiento político y ventas y otras transferencias de armas y de técnicas militares a esos países”. Se puede seguir leyendo en el blog de Emisor Digital
























...indicar que China tendrá un rol preponderante en un futuro no muy lejano, en relación a el precio del petróleo.
Ya que siendo unos de los grandes consumista y/o demandante de éste recurso, será quien ponga las condiciones.
Humildemente y sin saber nada de política, me animo a predecir que habrán grandes cambios en la órbita de los que ahora son los países considerados "poderosos" y que manejan la economía mundial.
Julian