Siguiendo con el tema que inició Pedro de Quiroga en este blog, recién me di cuenta de la magnitud del problema del petróleo en el mundo. Hace unos días, el gobierno chileno debió ceder en la negociación con los camioneros ante la amenaza del desabastecimiento de alimento en las regiones. Hoy me entero que muy lejos de acá, en Corea del Sur, los obreros se unieron a los camioneros en una huelga porque suban los sueldos y baje el precio de los combustibles, lo que desestabiliza al nuevo presidente Lee Myung-bak. Por lo que leo, la crisis es realmente mundial.
Personalmente no soy de las personas que se preocupan demasiado por el precio del combustible, porque creo que suben y suben y no sirve de nada que yo me amargue la vida por estas cosas. Sin embargo, parece que es cierto esto de que la unión hace la fuerza. Me contenta saber que aún si salimos a la calle en masa, podemos ser escuchados y lograr algo. Sé que hace frío, pero el que ustedes estén acá es muy necesario para salir adelante con nuestro proyecto, dijo Evo Morales a los asistentes a una concentración en una ciudad oriental hace tiempo.
El problema es la mala memoria y los logros pequeños. Después de que la prensa le de cómo caja al tema del alza del petróleo y las huelgas mundiales en su contra, dará un vuelco hacia otras noticias y se olvidará. Lo importante no es salir en los diarios, chantajear al gobierno, lograr un bono por aquí, una rebaja por allá.
El asunto es estructural y tiene que ver con mirar más allá de los problemas concretos y las próximas elecciones. ¡Hace cuánto que venimos escuchando que el petróleo se acabará en 50 años! Los resguardos no se están tomando. Son pocos los países que de verdad trabajan por su futuro, aunque algunos con metodologías muy viles, como entrar a otro país petrolero con la excusa de derrotar al terrorismo o permutar petróleo por carreteras -que sirven para transportar el mismo combustible- en África.

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