Dalvat, el secreto nepalí

Casi siempre al regresar de un viaje, uno siente que se le han quedado cosas del país que ha visitado. Pronto, sin embargo, el sistema se encarga de absorberte nuevamente, y como dicen por ahí, la memoria es frágil y la rutina demasiado fuerte, por lo que se requiere fuerza de voluntad para mantener vivas las enseñanzas, costumbres y elementos que ese viaje ha agregado en nuestras vidas, y que ha influenciado de manera positiva.

Uno de estos ejemplos es la comida. Los que hayan viajado a un país lejano de oriente alguna vez, sabrán que las delicias culinarias de esa parte del mundo, muchas veces sobrepasan la imaginación y al mismo tiempo la capacidad de asombro de nuestras occidentales y sudamericanas mentes.

Un ejemplo de esto es el Dalvat. Se trata de la dieta alimenticia diaria de la gente de NEPAL. el Dalvat es una mezcla de arroz, lentejas y papas guisadas y lo que intentaré aquí es dar una receta de cómo prepararlo y también las instrucciones de cómo comerlo. Espero que como yo, se lleven una sorpresa al degustarlo. Aquí va:

Ingredientes:

Necesitarás arroz, ojala grano largo, grado uno, pregraneado. Lentejas normales, papas, zapallo italiano, cebollines, pimiento rojo. Además de eso aceite de oliva, una bolsa de curri, una bolsa de comino molido, y pimienta entera (en bolitas). Un limón y a elección un poco de ají rojo. Tortillas mejicanas pancho villa y sal.

Preparación:

1) Necesitarás tres ollas ya que debes preparar todo por separado. Primero prepara el arroz, sin aliño, blanco como la nieve, sólo con sal, aceite y agua. Lo mismo con las lentejas, en otra olla, solo con sal y agua fría hasta que estén cocidas. Ya tienes el arroz y las lentejas, sin más inconvenientes. Déjalas reposar por separado (sin mezclar).

2) Pela las papas ahora. Luego córtalas en cuadrados más pequeños, más o menos de dos por dos centímetros (como para papas mayo). Luego cuécelas con agua y sal, sin agregar nada más. Espera a que estén cocidas. Cuando estén blandas, las sacas y las dejas ahí sin agua para que no se sigan recociendo.

3) Corta el cebollín, el zapallo italiano y el pimentón rojo en rodajas o tiras (onda para chapsui de comida china). Luego las sofíes en aceite caliente en un wok o en una olla. Debes sofreír hasta que los vegetales queden blandos.

4) Mientras las verduras se cuecen, prepara el aliño que es el toque maestro. En un tazón (como en el que tomas café) llénalo hasta la mitad con aceite de oliva. Luego dentro vacía toda la bolsa de curri (porción bolsa marco polo), media bolsa de comino en polvo y unas 10 bolitas de pimienta entera. Luego revuelve todo. Cuando esté bien revuelto, rellena el resto del tazón con agua caliente. Te debería quedar una mezcla bastante consistente.

5) Retira las verduras del wok y mézclalas con las papas en una olla. A fuego lento, agrégale a esta mezcla el aliño que preparaste anteriormente. Mezcla todo y deja que los sabores se impregnen. Deja la olla tapada por unos minutos.

Presentación:

En un plato, ancho, pones una porción de arroz, una porción de lentejas y una porción del guiso de papas con verduras y aliño que dejaste en la olla en la preparación final. No debes mezclar, cada ingrediente debe permanecer caliente y separado.

Luego sobre todo el plato aplica jugo de limón, en especial sobre el arroz. El jugo de limón le da un sabor al arroz junto con los aliños, de otro mundo. El plato debes acompañarlo de unas tres tortillas calientes de pancho villa. Así como cuando las preparas para tacos, pero deben quedar suaves. Si quedan duras, suavízalas con un poco de agua tibia.

Finalmente con una cuchara (o con la mano si te atreves, que es como la comen ellos), toma un poco de arroz, un poco de lentejas y un poco de guiso de papas y pones todo dentro de una tortilla. Enróllala y cómela como si fuera un taco. Y ya lo tienes.

Si quieres agrega un poco de ají rojo para darle más sabor. Siente la sensación de las mezclas de los sabores, pimienta negra, limón, curri. mmmmmm. Disfruta.

Esta es la dieta diaria de la gente de Nepal. La comen dos veces al día, es nutritiva, sana y por sobre todo económica. Yo la como a diario, no muy aliñada y debo reconocer que mi nueva dieta vegetariana me ha traído también una mejor calidad de vida. Ando con energía todo el día, ya no tengo problemas estomacales por la comida pesada y por sobre todo, me mantengo delgado y en forma.
Inténtalo y veamos qué resultados tienes.

dalvat

 

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